Arequipa, 25 de febrero de 2026 – La reciente visita del presidente José María Balcázar a la región de Arequipa, con el objetivo de evaluar los estragos de las intensas lluvias y huaicos que han afectado a varios distritos, ha dejado un profundo sentimiento de impotencia y descontento entre las autoridades locales. Pese a la declaración de emergencia para diversas jurisdicciones, la expectativa de una transferencia presupuestaria directa no se materializó, generando críticas significativas por parte de los burgomaestres.
El mandatario llegó a la capital arequipeña en horas de la tarde, dirigiéndose al Gobierno Regional de Arequipa. Sin embargo, su estadía estuvo marcada por una marcada evasión a la prensa local, a quienes mantuvo en espera por más de dos horas antes de retirarse sin ofrecer declaraciones. Simultáneamente, un grupo de ciudadanos se congregó en las afueras del Ala Aérea N.° 3, expresando su desazón por la falta de atención directa a las áreas más golpeadas por los desastres naturales.
El punto de mayor tensión se vivió durante la reunión con autoridades regionales y distritales. Los alcaldes expresaron su frustración al constatar que la declaratoria de emergencia, aunque necesaria, no viene acompañada de los 40 millones de soles que, según sus estimaciones, son cruciales para las labores de rehabilitación y la asistencia a los damnificados. La propuesta del Gobierno Central de transferir apenas 100 mil soles por distrito fue enfáticamente rechazada por los líderes municipales.
La alcaldesa de Yura, Mirtha Ruelas, manifestó públicamente su desencanto, señalando: “Sentimos impotencia de no ser escuchados, de que ya basta de esta burocracia. Pensábamos que hoy, al tener a nuestro presidente de frente, nos iba a decir que la declaratoria de emergencia viene con presupuesto”. En la misma línea, el alcalde de Paucarpata, Marco Antonio Anco, calificó la suma ofrecida como irrisoria, afirmando que “eso no alcanza ni para limpiar una sola calle”. Por su parte, el alcalde de Cayma, Juan Carlos Linares, apeló a la reflexión del presidente para que se destinen más recursos.
A pesar del clamor por fondos, los compromisos anunciados por el Ejecutivo se centraron en acciones de intervención y coordinación, pero no en transferencias monetarias directas a los municipios. El gobernador regional, Rohel Sánchez, hizo un llamado a la unidad para afrontar la situación. Las medidas anunciadas incluyen la intervención del Ministerio de Vivienda con maquinaria pesada en distritos como Cayma, Alca y Chiguata, la demolición total del puente Concordia en Yanahuara a cargo del MTC, y la gestión del sector Defensa para trasladar equipos adicionales desde Cusco y Yauca. No obstante, estas iniciativas no suplen la necesidad de presupuesto directo exigida por los municipios.
La visita presidencial concluyó con el malestar generalizado de las autoridades locales, quienes persisten en su demanda de un respaldo financiero concreto para sus comunidades. La alcaldesa Ruelas extendió una invitación al presidente Balcázar para que visite los distritos del norte de Arequipa y constate personalmente la magnitud de los daños. Este ambiente de desilusión contrastó con el homenaje póstumo que el presidente rindió previamente a tres tripulantes del helicóptero FAP Mi-17 siniestrado el 22 de febrero, un gesto de respeto que no se replicó en la interacción con los representantes locales.