En Puno se registra la tasa más alta de discapacidad a nivel nacional, alcanzando un 13.1% de la población, lo que ha generado serias preocupaciones en el ámbito educativo y social. Especialistas y autoridades denuncian la exclusión de más de 100 niños del sistema educativo regular, situación que evidencia la urgente necesidad de contar con profesionales capacitados y políticas inclusivas de calidad.
Una Realidad Alarmante en el Acceso a la Educación
Violeta Ramos Achahuanco, especialista de la UGEL San Román, alerta sobre la escasez de oportunidades para los niños con discapacidad, quienes enfrentan barreras para acceder a una educación que responda a sus necesidades. Según Ramos, la invisibilización de esta población es un problema persistente: “Muchos padres no llevan a sus hijos a los centros educativos, ya sea porque desconocen las opciones disponibles o por la falta de recursos especializados”, explica.
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El CEBE Señor de los Milagros, dirigido por Mercedes Carpio Ramírez, cuenta con 103 estudiantes que padecen diversas discapacidades, entre ellas la intelectual, física, la multidiscapacidad y el trastorno del espectro autista. La inclusión de estos niños se vuelve especialmente relevante en el marco del Día Mundial del Autismo, celebrado cada 2 de abril, cuando la atención se centra en reconocer y promover la diversidad neurobiológica.
Exclusión y Falta de Adaptaciones en el Sistema Educativo
Una investigación llevada a cabo por Zenobia Quispe en la Universidad Nacional del Altiplano revela cifras inquietantes: el 61.1% de las instituciones educativas iniciales presentan espacios poco accesibles, mientras que el 41.7% carece de ambientes adecuados para la atención de niños con discapacidad. Asimismo, el estudio señala que el 72.2% de los centros no dispone de material didáctico adecuado, el 69.4% no cuenta con docentes capacitados y el 75% de las instituciones aún consideran la separación de estos alumnos del resto de sus compañeros.
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Estas deficiencias ponen en evidencia la brecha existente entre la normativa inclusiva —que establece la reserva de dos vacantes por aula para niños con condiciones leves o moderadas— y su implementación en el terreno. El desconocimiento y la resistencia a aceptar las condiciones especiales de algunos niños han contribuido a que un alto porcentaje permanezca sin acceso a la educación, lo que repercute directamente en su desarrollo y bienestar.
Un Llamado a la Acción Urgente
Frente a esta situación, expertos como Violeta Ramos y Mercedes Carpio hacen un llamado a las autoridades para que se fortalezcan los programas de intervención temprana y se garantice una formación especializada para docentes. «La inclusión no es un privilegio, es un derecho. Es fundamental que las políticas públicas se adapten para atender las particularidades de cada niño y promover una educación en igualdad de condiciones», subrayó Carpio.
Asimismo, las investigaciones y testimonios evidencian que factores como el consumo de alcohol durante el embarazo podrían contribuir al aumento de las condiciones especiales, lo que hace aún más necesario implementar campañas de sensibilización y prevención que involucren a toda la comunidad.
En definitiva, la crisis educativa que afecta a los niños con discapacidad en Puno requiere una respuesta inmediata y coordinada que involucre a autoridades, especialistas y a la sociedad en general. La intervención temprana, la capacitación docente y la adaptación de los entornos educativos son fundamentales para transformar la exclusión en oportunidades de desarrollo integral.
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