La rana gigante del Titicaca, una especie endémica y única en el mundo, enfrenta una amenaza inminente en Puno debido a la minería ilegal y el tráfico de fauna. Según Elmer Radich Flores Ventura, representante del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), desde 2015 se han decomisado más de 8,500 ejemplares, lo que evidencia una alarmante disminución de esta especie clave para el equilibrio de los ecosistemas acuáticos.
Impacto ambiental y riesgos para la biodiversidad
Estos anfibios cumplen un rol vital como controladores biológicos en los cuerpos de agua, contribuyendo a regular la población de insectos y otras especies. Sin embargo, la contaminación de ríos como el Ramis y el Uches, afectadas por vertidos de metales pesados y agroquímicos, ha provocado que estos hábitats sean prácticamente inhabitables para la rana gigante. La degradación ambiental, sumada a la presión de actividades ilícitas, está empujando a la especie al borde de la extinción.
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Incautaciones y tráfico ilegal
En enero de este año, las autoridades incautaron 529 ejemplares en la frontera con Moquegua. Las ranas, capturadas vivas para su reventa o incluso encontradas disecadas, son comercializadas como curiosidades o falsamente promocionadas como ingredientes medicinales. Estas prácticas no solo afectan la supervivencia de la especie, sino que también alimentan un mercado negro que opera a lo largo de Tacna, Arequipa y Moquegua.
El llamado urgente a la acción
El Serfor, a través de Radich Flores, ha lanzado un llamado a la colaboración entre universidades, empresas y comunidades locales para proteger a la *Telmatobius culeus*, el nombre científico de la rana gigante del Titicaca. La urgencia de una acción conjunta se intensifica ante estudios que advierten la extinción local de la especie en menos de una década si continúan las amenazas actuales.
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Desafíos y perspectivas a futuro
Aunque las autoridades se comprometen a intensificar operativos de control y decomiso, reconocen que la concienciación ciudadana es fundamental para combatir este flagelo. Sin el apoyo de la comunidad, incluso las medidas gubernamentales más enérgicas podrían resultar insuficientes para revertir el dramático declive de esta emblemática especie del altiplano.
Puno se encuentra en una encrucijada ambiental y social. La preservación de la rana gigante del Titicaca no solo es crucial para mantener la biodiversidad, sino que también simboliza el compromiso de la región con el cuidado de su patrimonio natural frente a la expansión descontrolada de actividades ilícitas y extractivas.
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