Agricultor herido de bala culpa a autoridades por intransigentes y soberbios

Agricultor herido de bala culpa a autoridades por intransigentes y soberbios

Cerilo Trinidad Román (40), es agricultor y padre de familia, procedente de la comunidad de Sirabamba, Santa María del Valle, fue herido de bala el primer día del paro indefinido (30 de enero). Trinidad, sentado en una silla, recuperándose por su cuenta, dijo que la herida de bala que tiene a la altura de su cintura al lado derecho, fueron provenientes del disparo de la policía, no de los campesinos; “porque nosotros los campesinos solo llevamos nuestras papitas y nuestras leñas para poder alimentarnos durante el paro indefinido”, sentenció.

Trinidad está denunciando penalmente el intento de homicidio que vino por parte de miembros de la policía, por disparar a quemarropa contra los agricultores, pero la denuncia no va tanto para quien disparó, porque al fin de cuentas –dice- los policías solo estaban recibiendo órdenes del gobierno central. Trinidad culpó directamente a las autoridades por atentar contra la vida y la salud de los agricultores, “porque ellos son los únicos responsables para que nuestros hermanos campesinos sean maltratados, hasta tildados de delincuentes, porque si ellos hubieran cumplido sus funciones o por lo menos se hubieran preocupado en nuestras desgracias, nada de eso hubiera pasado”, sentenció.

Para el campesino herido, la soberbia y la intransigencia, tanto del gobierno central como de las autoridades regionales y provinciales, es lo que ha generado todo este problema de caos, de vías bloqueadas; “porque nosotros solo estábamos protestando por nuestros derechos, ellos nos despreciaron, ellos han pensado que nuestra protesta se iba a apagar rápido, y por eso nos discriminaron, pero se equivocaron”, declaró.

Es más, tras el último enfrentamiento entre supuestos bajateros, Trinidad refiere que sus hermanos campesinos ya tejieron sus propias conclusiones quién les habría organizado para enfrentar a los campesinos; “sospechamos que fueron autoridades, no sabemos si el gobierno regional, la municipalidad o el teniente alcalde Richard Borja, ¿quién contrató delincuentes para matarnos, para matar a nuestros hermanos campesinos?”, especuló. Con una mirada fija, el campesino herido también se refirió a las críticas que algunos citadinos hacían contra los manifestantes. Trinidad dijo que no puede entender cómo es que algunos citadinos han tomado actitudes discriminatorias, quienes insultaban a los agricultores con términos como serranos, shucos, apestosos; “cuando no se dan cuenta que nosotros labramos la tierra, nosotros les damos el alimento para que todos los profesionales puedan vivir; pero cómo nos pagan, con insultos, con malas miradas”, explicó.

Un poco acongojado, dijo que es la primera vez que el campesino levanta la cabeza para pedir por sus derechos, y lejos de recibir apoyo recibieron amenazas y desprecio por parte del gobierno central y autoridades regionales y locales, haciendo referencia a la exigencia del regidor Richard Borja, quien en todo momento pedía se declare estado de emergencia para sacar a las fuerzas armadas, medida que hubiera sido fatal para los manifestantes. Sobre los siete días de escasez, que algunos medios y grupos de citadinos se quejaban por la falta de alimentos, Trinidad dio una respuesta magistral: “Se quejaron por siete días de incomodidad, pero nadie se acordaba de nuestras desgracias, nosotros toda una vida pasamos hambre, nuestros hijos comiendo papa con ají, quién habló de eso, morir pidiendo nuestros derechos era mejor que morir olvidados en el campo”, culminó.

 

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