Parece que Dina Boluarte volvió a fumar algo. No hay otra explicación lógica para la cantidad de disparates que tiró al aire la brujita de palacio este viernes. Atormentada por sus demonios, la presidenta apareció furibunda tratando de explicar por qué su gobierno tiene un 3% de aprobación. Se atrevió a decir que unas personas le pidieron dinero para aumentar las cifras de su popularidad en las encuestas. Eso sí, no dijo de quién se trataba. Además, en una declaración carente de toda lógica, retó a las encuestadoras para que le pongan cero cero y “así estamos empatados y nos vamos a penales”.
No es la última barbaridad reciente de la tía. En Apurímac se atrevió a usar palabras de Jesucristo para defender su gestión. “Señor, perdónalos, porque no saben lo que dicen ni lo que encuestan”. ¿Acaso se cree el Mesías? ¿La elegida de Dios? Ya quemó la, tía. Lucifer se frota las manos.
Hildebrandt en sus Trece publicó chats de Jorge Torres Saravia que respaldarían la existencia de una red de prostitución en el Congreso.
El escándalo de una presunta red de prostitución operando dentro del Legislativo sigue creciendo. En su reciente edición, H13 presentó chats de Jorge Torres Saravia, quien habría organizado reuniones privadas con fines sexuales para altos funcionarios y trabajadores del Congreso, evidenciando este grave hecho. Según el reportaje, entre febrero y marzo, Torres Saravia dejó su puesto como jefe de la Oficina Legal y Constitucional para asumir como procurador, pero continuó dando órdenes relacionadas con estas reuniones. En uno de los chats, incluso comenta a un amigo que estaría con la joven asesinada por sicarios, Andrea Vidal apodada como “La China”.
Diversos testimonios señalan que estas fiestas se habrían realizado en departamentos ubicados en San Isidro y Barranco. Otra figura clave en este escándalo es Isabel Cajo Salvador, una joven que pasó de vender fotos en Onlyfans a ganar hasta 7 mil soles mensuales en el despacho del congresista Edwin Martínez, de Arequipa, sin contar ni siquiera con un bachillerato.
No hay que olvidar que Jorge Torres Saravia negó previamente todas las denuncias, incluyendo la que tiene por violación. Ante esta nueva filtración, ¿qué dirá ahora?
Eduardo Salhuana ignora sugerencias de renuncia como presidente del Congreso, niega la existencia de búnkeres, pero el desprestigio de su partido sigue creciendo
El Congreso ha estado liderado mayoritariamente por congresistas de la bancada Alianza para el Progreso (APP), y ninguno ha escapado a los escándalos. A Lady Camones la destituyeron de la presidencia tras la difusión de audios en los que César Acuña le exigía aprobar leyes en beneficio de su gestión como gobernador de La Libertad. Alejandro Soto también fue cuestionado por contratar a la hermana de la madre de su hijo como coordinadora de su despacho, aunque siguió al mando sin problemas.
Ahora, Eduardo Salhuana, otro representante de APP, se enfrenta a uno de los peores escándalos del Congreso de los últimos años: una presunta red de prostitución.
Con su partido involucrado, grupos parlamentarios como Renovación Popular y Fuerza Popular han sugerido que Salhuana de un paso al costado. Sin embargo, él insiste en mantenerse en el cargo, negando rotundamente la existencia del “bunker” denunciado por Mirtha Vásquez. Salhuana afirmó: “Todos los sitios son públicos, conocidos y están al servicio de los parlamentarios”.
Pero surge la pregunta: ¿para qué necesitaría un congresista un espacio con cama de masajes y cristalería fina?